Cuerpos... Pensamientos de aeropuerto

Aquí estoy de nuevo, en el aeropuerto de Santiago de Compostela, esperando al avión que me llevará de nuevo a la Isla. Unos días intensos de trabajo, terapias, encuentros, conversaciones. Como siempre la eterna espera hasta que comience el embarque, sentada entre el gentío, observo la danza, personas que van y vienen. Cuerpos en movimiento, que ponen frente a mí la hermosa maravilla de la diversidad, la diferencia entre unos y otros. Admiro los diferentes cuerpos que se acercan y se alejan, exploro las diferencias, cuerpos largos, finos, bajos, morenos, blanquecinos, curvas, líneas, gestos. Rasgos que definen quienes somos, que muestran nuestra esencia, más allá del decoro, de las máscaras, templos andantes de verdad, esa que somos, más allá de lo que se ve a simple vista, más profundo e intenso. Cuerpos vivos, vibrantes, en movimiento. Me maravilla observar el milagro de ser cuerpo, de ser vida. Belleza.

¿Y qué se supone que es la belleza?

Llevo muchos años tratando de encontrar el significado de belleza para mí. No ha sido un camino fácil. Gran parte mi vida la belleza fue moldear mi cuerpo, hasta la delgadez extrema, sacar a relucir mis huesos, medidas, números, tallas, restricción, control, castigo. Estereotipos, creencias que formaban parte de mí. Una forma de vida, para encajar, para existir, para ser vista y reconocida. Mucho transitado, mucho cansancio acumulado, dieron como resultado un cambio. Tanto estiré, esculpí mi cuerpo que se rompió. Bendita rotura que me trajo de vuelta.

Belleza para mi hoy, es, aceptación, diversidad, realidad.

Belleza es mi cuerpo tal cual, mis curvas, mis líneas.

Belleza son cada una de mis marcas.

Belleza son mis estrías.

Belleza es mi esencia.

Belleza es toda la historia que cuento como cuerpo.

Belleza es toda la verdad que soy.

Más allá de los estereotipos, de las creencias, del sistema, de la presión, somos cuerpos, que sienten, vivientes, templos, que se emocionan. Somos contenido y continente. Que cada parte, de nosotros es vida, incluso aquellas que rechazamos. Reconectarnos desde el cuerpo, habitarnos de nuevo, es una tarea pendiente, en esta sociedad neurótica, que busca ser hacia fuera aquello que ya es dentro de nosotros, que trata de borrar las marcas de las historias pasadas, que busca la juventud eterna, la asimetría, perfección, y el control.


“Reclamar el cuerpo y volver a ocuparlo es un modo de afirmar la felicidad, y de entrar de nuevo en conexión con la exquisita belleza de la vida”

" Luis Carbajal Pérez

Del organismo al cuerpo"

¡Toca embarcar!

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