Caminos

Actualizado: ago 30



Esta mañana me puse como cada quince días en marcha retorno a la maravillosa Isla. Como cada vez, realice la rutina pertinente, levantar, prepararme, cerrar la casa, desayunar debajo de casa, mmm su rico café, y su tapita un maravilloso trocito de bizcocho, me recuerda a mama, a casa, a lo conocido. Bien, seguí el camino hacia la estación de tren. Últimamente la estación de tren y el aeropuerto me ofrecen un espacio de introspección, de silencio dentro del caos, lugar en el que me muevo bien, es como una calma movida, un estar en mí, rodeada de todo. Estas experiencias me permiten observar los aprendizajes, el resultado de tiempo explorando mindfulness, meditación.

Aquí en la estación sentada como en la ocasión anterior decido hacer una foto a las vías del tren, cosa me que encanta, fotografiar, caminos, opciones… Mirando como siempre hacia el mismo lugar, las mismas vías que me llevan siempre al camino de retorno, siento seguridad, confort, e incluso algo de prisa por recorrer los kilómetros, no vaya a ser que no llegue de tiempo al avión. Cosa, que siempre es improbable debido a mi necesidad de control supremo, junto con una ansiedad inexplicable por llegar, con claridad observo mi patrón de la prisa.


Después de tomar la foto, me siento en el banco de siempre, y cambio mi mirada hacia la vía de al lado, me quedo hipnotizada, en contacto conmigo, y de repente, me nace la pregunta, ¿Y qué pasa si cambio de camino?, ¿Y si voy al revés?, ¿qué pasa si decido emprender un camino diferente hoy? Me siento inquieta, removida, ansiosa, y porque no decirlo hasta erotizada, solo de pensar que otro camino se presenta ante mí, las diferentes posibilidades que me ofrece este cambio de mirada me ponen en un lugar donde siento la vida, en mí, en mi cuerpo. Conecto con mis instintos, con mis capacidades de supervivencia, con la flexibilidad de adaptarme a lo nuevo, con mis fortalezas para salir de mi zona de confort. UYYY que subidón siento… Y sí??


Por otro lado, este cambio de mirada, de camino, me pone frente a mi miedo, mis inseguridades, mis carencias, y también ante mis creencias, me pone frente a las resistencias, que se presentan de diferentes maneras. Ahora me muevo en la otra polaridad, en la densidad, el miedo, el bloqueo, y la incertidumbre. ¿Cómo voy a cambiar de camino? ¿Qué pensaran aquellos que me esperan en la Isla si decido irme a Vigo y no regresar hoy?, ¿Y si no lo entienden? ¿Y cómo lo explico?, ¿y cómo sobrevivo hoy? Y podría seguir así entre y sis?.


En la vida continuamente debemos elegir los caminos que escogemos, y la dificultad es hacer frente a la responsabilidad de sostener aquello que elegimos. Responsabilidad de decepcionar las expectativas de los otros hacia nosotros, de dejar de ser fieles al sistema, de decidir de salir de la zona de confort, hacia una zona de aprendizaje, que en ocasiones me pone en contacto con lo incomodo, con lo complejo. O por el contrario tomar la responsabilidad de no decidir, no salir de ese lugar y tomar otros caminos, y dirigirnos hacia la aceptación del lugar donde estoy sin pelearme, conmigo, con el otro, con el sistema. Cualquier decisión que tomo, esta bien si no hay lucha, conflicto.


La dificultad la gran mayoría de veces, es elegir y aceptar aquello que me toca en esa elección y no mirar atrás para comparar, con lo que dejo, o con lo que podía haber sido… y sí?...

Por hoy he decidido seguir el mismo camino de siempre, Vilagarcía de Arousa destino Santiago, en este momento, mi elección es lo reconocido, y todo aquello que me espera allá, pero no pierdo de vista la posibilidad, de que quizás en otro momento, decida cambiar, ir al revés, destino Vigo, y hacerme cargo de mi deseo, de mi erotización, y también de mi miedo, y atravesar mis resistencias, para encontrar sabe quien que, y como….

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